martes, 29 de mayo de 2012

Mitología de la plaza


El lugar que hoy conocemos como Plaza de la Luna era conocido en su origen como Plaza de las Lunas ya que en este punto geográfico eclipsaban 29 Lunas provenientes de lejanas dimensiones.
Las enormes fuerzas cósmicas desatadas en la plaza, la convierten en un lugar extraño y
de incalculable valor, la puerta hacia la Ambrosfera.

La Ambrosfera es la conexión que existe entre todas las sombras, la oscuridad y lugares sin luz
de aquello que llamamos nuestro planeta. Aunque no exenta de peligros, la Ambrosfrera es un
poderoso medio de transporte, que permite al que lo emplea evitar cualquier encuentro con un
ywreng o frontera espacio-temporal.

Fue aquí mismo, en la Plaza de las Lunas, donde Nobunaga-Ventreven, recién llegado de lo que
llamamos Soria, vino buscando la ruta más rápida a pSegolene, un lugar lejano e inacessible,
pero que, una vez encontrado, permite ir prácticamente a cualquier punto de Kymaaara.
Al hacerlo Nobunaga dejó su marca indeleble en la Batalla de Algunos Tiempos, derrotando a
Kmpass, el Urgente Dios de la Direccionalidad, que pretendía eliminar de un solo golpe toda
la complejidad del mundo.

El papel decisivo que la Plaza de la Luna tuvo en el ambiguo triunfo de Nobunaga, se celebra
cada año aquí en nuestro mundo lineal; los rituales de la Fiesta de la Luna que van siempre
acompañados de luminosos eclipses.


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